domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Por qué saber?

Todas las palabras que digo resbalan.
Resbalan como lágrimas que escurren y calan.
Calan la tierra que absorbe palabras
y las lágrimas que no salen de mis ojos.

Para qué continuar, norte y sur,
subir y bajar, nada es igual
allí y acá, no hay coincidencia
no hay retorno para cambiar.

Cuando piense en mí subiré a las estrellas,
etérea, como un hada transparente de
alas brillantes, y baileré un suave vals.

Mientras... me arrugaré en un rincón,
sin amor, sin tus besos, sin tus palabras
y las vidas que hicimos juntos
¿qué hacemos con ellas?

viernes, 20 de noviembre de 2009

Transmisión

¿Qué motor hace escribir a mi mano,
cuando apenas roza la hoja,
para expresar un pensamiento?

¿Dónde reside la chispa que enciende
el verso, que convierte en lamento
un profundo sentimiento?

¿Qué camino recorre
la llama encendida
del corazón al talento?

¿Dónde inicia el movimiento mi diestra,
traduciendo un susurro, un tacto, una visión
en las letras que escribo?

Y… volverán esas letras a saltar
del papel que sujeta tu mano
hasta tu talento, para convertir mi lamento
en tu propio sentimiento.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Pretérito perfecto


—Mujer, ¿qué hace ahí tumbada en el suelo al lado de mi cama, acaso se cree una alfombra?
La mujer tumbada, que llevaba un camisón azul, abre los ojos y los fija en los de Fedra que la sigue observando con sorpresa. La mujer de azul no parece asustada. Fedra sigue mirándola tranquilamente mientras se pregunta cómo ha podido llegar aquella mujer hasta allí sin que ella la viera.
— ¿Tal vez quisiera echarse a mi lado? El suelo debe estar frío —Fedra sigue apoyada sobre el codo izquierdo para mirar, casi perpendicularmente, a la mujer tumbada que tiene las manos entrelazadas sobre su propio vientre.
—No crea, se está bien aquí, hace mucho tiempo que no tocaba suelo.
Se oye un suave ruido que interrumpe la conversación.
— ¡Qué raro! Debe estar abierta la puerta del camarote —vuelve a decir Fedra, al ver como otra mujer camina tranquilamente desde el lavabo de la pequeña habitación hasta el otro lado de la cama y se echa sobre esta sin decir nada. Leva el pelo recogido con un montón de bigudís de colores. Fedra la mira con un poco de extrañeza y dice: “¡Oh! Buenas noches, adelante, pase y acomódese, este es el hotel del tócame Roque”.
—Gracias. Y… buenas noches. Duerme, duerme, yo no molesto —respondió la mujer de los bigudís de colores.
—Perdone señora, está segura que no quiere subir a la cama, me da pena verla ahí tirada —insistió Fedra volviendo a mirar a la mujer del camisón azul.
—No, no, esto es muy confortable, la moqueta, la sirena de fondo. Aquí en el suelo se oye mejor cómo las olas del océano rompen contra el casco del barco.
—Bueno, podríamos considerarlo una buena apreciación —observó Fedra, que ya estaba sentada en la almohada con dos mujeres a las que nunca había visto, desvelada por las incursiones nocturnas.
—Fedra —dijo la mujer del camisón azul — ¿qué tal tus hijos?
—Perdone señora, pero no tengo hijos.
— ¿Todavía no los tienes?
—No, es demasiado pronto, aún le quedan unos cuantos años para ser madre —dijo la mujer de los bigudís, al otro lado de la cama, mientras intentaba dormir, con tono de paciencia.
— ¿Qué dicen, cómo saben eso? –preguntó extrañada Fedra.
—Soy su abuela, ¿cómo no lo voy a saber? Lo que no sé es cómo una madre puede olvidarse de sus hijos –replicó la mujer de azul.
—Si usted lo dice… no le voy a llevar la contraria, si es la primera vez que nos vemos vamos a llevarnos bien. Señora con bigudís, ¿usted no puede ser la otra abuela de mis hijos? Ese puesto, en caso de que existan, está ocupado.
— ¿Yo? No, que va. Me llamo Fedra y voy de crucero, simplemente estoy intentando descansar mientras espero a mi marido, está dando un paseo por cubierta. No me ha molestado verte entrar en mi camarote, pero ahora tengo el sueño muy ligero y me desvelo con facilidad. ¿Podríais dejar de hablar ya?
— ¡Uy! ¡Qué casualidad yo también me llamo Fedra!
— ¿Por qué va a ser casualidad? Yo recuerdo perfectamente la noche que conocí a mi suegra. Siempre fue muy original con las presentaciones, ya te darás cuenta. ¡A dormir…!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Besos importantes

Besos de cariño irrefrenables
Envueltos en bufandas anudadas
Sujetando cabezas pensantes
Opacas, transparentes
Sincera armonía



Importante la serena calma
Momentos robados al tiempo
Paraíso creado por voluntad
Oro macizo, carbono brillante
Roca, piedra firme en camino
Tus besos son importantes, también recibirlos
Abrazos devueltos. Es grande sentir.
Nadie me había dicho nunca nada
Tan bello
Están para derrocharlos.
Sinceramente: Gracias.